
Cada vez son más las compañías aéreas que ofrecen servicios Wi-Fi a sus clientes, gracias a la aprobación de leyes por parte de EE.UU. y de la Unión Europea. A pesar de las numerosas ventajas que supone poder conectarse a Internet durante el vuelo, Kaspersky Lab pone de manifiesto que estas conexiones pueden ser no todo lo seguras que uno podría esperar.
Kurt Baumgartner, analista de Kaspersky Lab, destaca que “conectarse a una red Wi-Fi siempre conlleva algunos
riesgos. Hoy en día, son muchas las técnicas que los hackers utilizan para comprometer la seguridad de las redes wireless y acceder a los dispositivos conectados a ellas. Por esta razón, al conectarse a la red de un avión, también será posible que un cibercriminal, que tal vez vaya sentado a nuestro lado o muy cerca, pueda intentar acceder a nuestro dispositivo”.
La multinacional rusa afirma que “las compañías aéreas no suelen actualizar de forma frecuente sus redes, por lo que es difícil que las vulnerabilidades se solucionen en un periodo de tiempo breve. Esto significa que la seguridad de los dispositivos de los pasajeros que se conectan a esa red podría estar en peligro. El problema es que no es sencillo para las compañías actualizar rápidamente el hardware y software en los momentos cortos en que el avión se queda parado, entre vuelo y vuelo”.
"En fin, así como pasa a los puertos USB en algunos aviones, también las redes WiFi a veces no están diseñadas para que haya una separación entre diferentes recursos; produciéndose, por ejemplo, interrupciones en el servicios de entretenimiento" agregó la firma.
La cantidad de usuarios que se pueden conectar a la red Wi-Fi de un avión es otro de los grandes problemas “Los ataques pueden realizarse de forma remota, pero siempre a corta distancia, como la que hay desde la primera clase a la cabina del piloto en un avión. De todas formas, es verdad que los pasajeros de todo el mundo llevan años utilizando las redes Wi-Fi a bordo. Como regla general, por tanto, quizá lo mejor es centrarnos en lo que podemos hacer nosotros en concreto: evitar infecciones, malware y ataques con los instrumentos que tenemos a nuestra disposición. En el futuro las compañías aéreas utilizarán cada vez más dispositivos electrónicos y tenemos que estar preparados”, alerta Kurt Baumgartner.
De igual modo, Vicente Díaz, Analista Senior de Kaspersky Lab, comenta que también es posible sufrir ataques en los que alguien crea un punto de acceso WiFi falso haciéndose pasar por el de la propia compañía aérea, o por alguna de las que tengamos memorizadas en nuestros dispositivos.
“Cuando arrancamos el dispositivo, la WiFi intenta vincularse automáticamente con WiFis que ya conoce, así que si alguna vez hemos visitado un Starbucks y nos hemos conectado a su red, y en el avión alguien crea una red WiFi con nombre 'Starbucks' nos conectaremos automáticamente a ella. Si no nos fijamos, veremos que únicamente tenemos acceso a Internet, pero en este caso a través de un tercero que será capaz de ver todo nuestro tráfico y redirigirlo a su antojo”.
También alguien puede crear una WiFi con el mismo nombre que la del avión, para un ataque similar. Dado el poco espacio que hay en un avión, es un escenario perfecto para este tipo de ataques.

La Administración de Aviación Federal de USA y la Comisión Europea han permitido el uso de ordenadores y dispositivos móviles en el avión, excepto durante el despegue y el aterrizaje cuando los pasajeros no podrán utilizar el WiFi a bordo y ni enviar y recibir SMS, llamadas o correos electrónicos.

Según una investigación desarrollada por los expertos de Kaspersky Lab, un hacker sentado en primera clase, cerca de la cabina del piloto, podría comprometer la red WiFi del avión y generar más de un problema. Además, otros dispositivos podrían estar en peligro.



