
El mundo de los amantes de la tecnología cuenta las horas con un smartwatch y parece que el "resto de los normales" también. Si 2013 fue el año en el que se expandió esta tendencia, 2014 se anuncia como su momento de esplendor, porque según los especialistas, éste podría ser el año en el que los relojes inteligentes se establezcan finalmente en el mercado.
Si bien su mercado es, todavía, pequeño comparado con el de los teléfonos inteligentes e incluso con los Google Glass o las Smart Bands, su futuro parece más que prometedor.
Los smartwatches nos llevan acompañando desde antes del 2013, pero fue en este año en el que empezaron a ganar relevancia y a surgir una serie de apuestas, al fin, interesantes.
Recién estamos en abril del 2014, pero los rumores acerca de las actualizaciones de los existentes y la posibilidad de que compañías como Google, Apple o Microsoft estén desarrollando uno, hacen que pueda convertirse en uno de los productos clave
del año. De hecho, los especialistas esperan que el fenómeno crezca cuando se sumen estos nuevos modelos muy poderosos.
Los analistas de la firma Canalys proyectaron, hace unos meses, que en el 2014 el mercado de relojes inteligentes superará los 5 millones de dispositivos. Gartner, por su parte, proyectó ese número global hasta los 7 millones para este año.
Pero los obstáculos que deben superar antes de despegar son varios: el primero es el precio: la mayoría de los smartwatches actuales son algo caros, entre US$ 200 y US$ 300.
Y la mayoría de los dispositivos también requieren una conexión a un teléfono inteligente a través de Bluetooth, lo que implica que los usuarios se enfrentan el costo adicional de los smartphone y un contrato de servicios. Los primeros smartwatches en llegar al mercado, además, tienen pocas funcionalidades y en su mayoría ejecutan menos de 20 apps.
Además, deberán mejorar su diseño, para poder asentarse como artículo fashion en la muñeca del usuario.
De hecho, más allá de los obstáculos básicos de precio y funcionalidad, algunos de los smartwatches del mercado, son simplemente feos y demasiado grandes como para que, por ejemplo, las mujeres los usen en sus muñecas. Este problema sugiere que los innovadores deberían sumar a sus equipos de tecnología a diseñadores de modas.
Productos como el Galaxy Gear o los SmartWatch de Sony han sido muy criticados por el acabado estético. Por eso, las compañías
que quieran captar la atención de los consumidores deberían poner especial esfuerzo en combinar hardware y software, apostando por la utilidad y el diseño en la misma proporción.
"La moda será importante, ya sea en smartwatches o en Google Glass", aseguró JP Gownder, analista de Forrester. "Los proveedores deben asociarse con fabricantes de joyas y casas de ropa de moda, porque las empresas tecnológicas por si solas no están equipadas para tratar con la el mundo fashion sin ayuda" agregó el analista.
Por su parte, Angela McIntyre, analista de Gartner, afirma que la mayoría de los smartwatches de hoy son demasiado grandes y apagados. "Cuando me pongo alguno veo que son más anchos que mi muñeca. Y en ese sentido son claramente objetos para hombres. Pero de esa manera, los fabricantes se están perdiendo la mitad del mercado posible" explicó McIntyre.
En fin, la velocidad de evolución del mercado de los relojes inteligentes es veloz e impresionante. Lo que hasta hace poco tiempo era impensable hoy ya es una realidad. El auge que han tomado estos dispositivos portátiles ha sido tan bueno que los usuarios están a la espera de que lleguen nuevos modelos. Si bien es un mercado no exento de retos, se avecina su consolidación en este año.

FUENTES:

La aparición del smartwatch es totalmente comprensible, ya que cada vez existen menos dispositivos “no-inteligentes”. De todos modos, aún no está claro cuál será la utilidad o finalidad real de este producto.

Los relojes siempre han sido un complemento de moda, moviéndose en un terreno a medio camino entre “gadget” y “joyería”. Es algo que los fabricantes deben valorar, los usuarios no quieren llevar a la vista un pedazo de hardware que se vea espantoso.


