
La masividad de los smartphones comenzó en 2007 y hasta nuestros días su avance fue sin prisa ni pausa, creando una nueva forma de relacionarnos. Así nació el phubbing la práctica, cada vez más común, de ignorar al otro en un contexto social, mientras se presta atención a la pantalla del móvil.
La mayoría de nosotros, aún sin saberlo, hemos sido en alguna ocasión víctimas o instigadores del phubbing. No, no se trata de ningún virus informático. El phubbing puede ocurrir en cualquier lugar: una cafetería, un cine, una comida familiar, una reunión de amigos o una cita. Se trata de la consecuencia más nociva de la era de los dispositivos móviles.
Probablemente hayas experimentado más de una vez la sensación de ser ignorado por una persona totalmente absorta en la pantalla de su teléfono móvil. O quizás alguien con quien mantenías una conversación comenzó a reír a carcajadas, pero no a causa de uno de tus chistes o comentarios, sino por un mensaje o una fotografía de Facebook graciosa.
Mientras que para algunos se trata de una costumbre, para otros es el fin de las relaciones y de la civilización tal como la conocemos. Por desgracia, este tipo de situaciones se repite con más frecuencia de la que deseamos y los expertos ya han bautizado este fenómeno como phubbing.
¿Qué es el phubbing?
Es un término formado a partir de las palabras inglesas phone (teléfono) y snubbing (desaire, desprecio, rechazo) consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al móvil u otros aparatos electrónicos que a su persona.
Sus argumentos se basan en el protocolo más básico a la hora de sentarse a la mesa que reprocha, entre otras actitudes, el empezar a comer antes de que todos hayan sido servidos o coger comida del plato de otros comensales y que, por ende, reprueba el acto de ignorar a quien tenemos al lado.
Alex Haigh, un australiano de 23 años, es uno de los tantos que han decidido tomar cartas en el asunto para erradicar esta “moda”. Haigh ha lanzado hace unas semanas el sitio web Stop Phubbing, donde se recogen estadísticas sobre este fenómeno social, carteles con mensajes anti phubbing para colgar en restaurantes y otros locales, y cartas modelo para enviar a los amigos más afectados.
En el sitio aparece, también, una infografía que explica detalladamente en qué consiste este problema de adicción al celular y brinda ejemplos de algunos “phubbers” que no pueden mantenerse alejados de sus aparatos ni siquiera en situaciones como el día de su boda o una reunión de trabajo.
En definitiva, se intenta concienciar a lo visitantes sobre este creciente problema.
"Muchos de nosotros lo experimentamos con frecuencia: las personas prestan más atención a sus teléfonos que a vos... es un problema mundial que requiere ser discutido antes de que empeore", afirma Alex Haigh y explica que la idea no es crear una guerra contra la tecnología, sino sentarse a evaluar la forma en que nos comportamos frente al otro cuando tenemos un celular.
"Esto ganó amplia exposición... no esperábamos este nivel de interés. Es mucho mejor tener una conversación en el mundo real, que disfrutar de la fría compañía de un objeto inanimado", añade Haigh, además de comentar que el 90% de los adolescentes prefieren el contacto vía texto que cara a cara y que los restaurantes experimentan 36 casos de phubbing cada noche.
Para ayudar a los que están interesados en parar el uso del teléfono celular mientras comparten su tiempo con otros, muchos
restaurantes y grupos de amigos están implementando el juego ”el que toca el teléfono paga la cuenta”, la explicación del juego es sencilla, al terminar de pedir la comida, cada uno pone su teléfono boca abajo sobre la mesa. Se pueden apilar en el medio o no. La consigna es que nadie puede tomarlos para mirar mensajes, mucho menos contestar. El que no resista la tentación, pierde y paga la cuenta de todos. Si nadie pierde, ganan todos y cada uno paga su parte. La propuesta fue lanzada por Brian Perez, de Los Angeles, USA. Según dice, se le ocurrió porque estaba cansado de ser ignorado durante las cenas con amigos. “Nuestro propósito inicial fue sacar a todos de sus teléfonos, y liberarlos de twitter, Facebook y los mensajes de texto, e impulsar las conversaciones.”
A continuación "I forgot my phone" (Olvidé mi teléfono). Un corto sobre phubbing que ya recibió 15 millones de visitas en Youtube.
En dos minutos, la trama muestra a una chica, quien está sin celular y descubre que su círculo íntimo vive pendiente de su teléfono.
En distintas situaciones, se refleja esta "obsesión" por los dispositivos móviles. Los usuarios no paran de sacar fotos, grabar videos, chatear o mandar mensajes en distintas situaciones como cumpleaños, reuniones sociales o recitales.
De esta manera, el corto, escrito y protagonizado por Charlene de Guzman señala que las nuevas tecnologías nos permiten "estar siempre conectados", pero al mismo tiempo "nos aíslan".
Como ya lo había anticipado el filósofo Marshall McLuhan en su libro "El medio es el mensaje", las nuevas tecnologías cambian nuestra percepción sobre la realidad y nuestra manera de relacionarnos con los demás.
Es bueno pensar que todavía quedan personas que piensan que la vida no pasa solo delante de una pantalla y que buscan que no se pierda el contacto cara a cara. Hay un mundo afuera lleno de aventuras y emociones, dejando de lado el móvil no solo seremos más respetuosos sino también disfrutaremos más y mejor de nuestros afectos y, por supuesto, ellos de nosotros.


Phubbing se define como el acto de ignorar a alguien en un entorno social prestando mayor atención a un teléfono

El phubbing, recientemente bautizado en USA, es combatido por muchas plataformas virtuales por ser un hábito descortés.

En Stop Phubbing podemos encontrar una galería de fotos llamada The Phubbering Hall of Shame, que recopila imágenes de celebridades adictas al phubbing. El 87% de los visitantes ya han manifestado su voto en contra de esta tendencia.

Entre las propuestas para erradicar el phubbing de una manera directa encontramos algunos juegos como el “Phublotto”, ideal para aplicar en las reuniones de amigos o familiares, consiste en apilar los smartphones de todos en el centro de la mesa. El primero que toque su teléfono deberá pagar la cuenta de toda la mesa.

I forgot my phone es un corto que muestra una tendencia actual: la adicción a los celulares. En apenas una semana logró tener mucho éxito en Internet.

