
Uno de los mayores problemas actuales ocasionados por la tecnología es la falta de concentración de las personas, la cual no se puede lograr porque existen multitud de entradas de información que provocan distracciones a cada momento. Hoy veremos, puntualmente, como el móvil puede ser uno de estos distractores en el trabajo, porque vivimos en un mundo digital y casi siempre estamos pegados al celular subiendo fotos, actualizando nuestro estado o sólo comunicándonos con alguien.
Los smartphones son más accesibles que nunca, económicamente hablando; son pequeñas computadoras de bolsillo en las cuales revisamos diversos servicios y aplicaciones, cada uno de los cuales puede ser configurado para emitir una alarma visual o auditiva, o ambas, cuando existan novedades.
Dichas alarmas nos pueden facilitar la vida pero llega un punto en el cual ocurre todo lo contrario, haciéndonos menos productivos en todas las tareas que realizamos.
La expansión mundial de los smartphones ha sido muy rápida. Y hoy en día es extraño ver a alguien con un teléfono móvil sin acceso a datos.
Y claro, es una forma de comunicarnos, por lo que en los trabajos se puede pensar que el móvil es un foco de distracción y es normal que se pretenda limitar su uso.
Se supone que para ser eficiente hay que dedicarse a una cosa a la vez, lo que se conoce como monotarea, pero hay que hacerlo con toda la concentración del mundo. La concentración no es solo fuerza de voluntad aplicada sino que, también, es la ausencia de medios distractores, y es imposible enfocarse en algo cuando a cada rato está sonando el celular.
Una excelente alternativa para evitar esto es quitar el sonido y la vibración hasta dejar el dispositivo en completo mute.
Y es que si el celular no suena entonces no distrae, pudiendo así continuar con el trabajo. Es prácticamente imposible abstenerse de mirar el celular si ya hemos escuchado que tenemos una nueva notificación; la curiosidad manda en la vida moderna.
También es sencillo evitar ver las indicaciones visuales, consistentes en luces de colores. Solo es necesario poner el celular boca abajo sobre la mesa o dejarlo en la cartera o portafolios, de modo que olvidemos las notificaciones recientes al menos mientras terminamos la actividad que estemos haciendo.
Por otro lado, es cierto que en la actualidad se aprecia más el presentismo que la productividad. Es decir, se valora más al empleado que se queda en su mesa esperando a que salga el jefe aunque no tenga nada que hacer que al otro que es eficiente en su tarea y una vez finalizada decide marcharse a casa al finalizar su horario laboral. Así que por este lado el uso del smartphone no debería ser un problema para los empleadores modernos.
Tal vez las distracciones en el trabajo siempre han aparecido por la parte de la relación con otros compañeros. El mismo que compartía contigo los powerpoints de gatitos a través del correo electrónico de la empresa, los seguirá compartiendo ahora a través de WhatsApp, Facebook o cualquier otro método.
Por este lado la empresa sale ganando. El volumen de datos debido a los adjuntos disminuirá, además los peligros asociados a los mismos también dejan de ser un problema. Y el correo de la empresa se usa para lo que siempre ha estado pensado, el ámbito laboral. Claro que muchos no lo ven así y sólo piensan que el trabajador está perdiendo el tiempo.
Probablemente depende de cada uno ser consciente del volumen de trabajo que tiene pendiente. Cuando se tiene mucho trabajo no se debería perder tiempo con un mensaje que ha llegado al móvil y si esto ocurre tendremos un problema con ese trabajador, ya sea un compañero o un empleado. El smartphone puede ser un síntoma, pero no es el problema y eso es algo que, tal vez, deberían plantearse las empresas.
WhatsApp el peor distractor
Así lo confirman distintos estudios que revelan que el 32% de los trabajadores consulta su teléfono celular un mínimo de cuatro veces a la hora, según el consultor especializado en Internet Francisco Canals.
Este hecho ha llevado a que algunos colectivos profesionales lleguen a restringir el uso del teléfono móvil durante la jornada laboral. A este respecto, Francisco Canals señaló que interrumpir el trabajo momentáneamente para usar WhatsApp se está convirtiendo en un "deporte mundial".
De acuerdo con una encuesta realizada por Phone House, el 42% de los usuarios no pasa ni una sola hora sin consultar los mensajes en su móvil y un 32% de ellos no puede evitar atender a su terminal al menos cada 15 minutos.
Por su parte, un informe de Microsoft afirma que un trabajador es interrumpido hasta 4 veces de promedio cada 60 minutos.
Las pausas e interrupciones constantes para atender a la app más famosa de todos los tiempos generan pérdidas considerables y actúan como desaceleradores del rendimiento laboral.
Nos hemos convertido en seres multitarea, afirma Canals, se trata de un fenómeno emergente y de difícil solución debido a la omnipresencia que estas apps tienen en nuestra vida diaria.
Para colmo, está comprobado que su uso aumenta el estrés, reduce la productividad y dispara la adicción. El fenómeno de las adicciones ya ha dado lugar a la proliferación de distintos términos como la apnea del WhatsApp (ansiedad por consultar mensajes de manera compulsiva) o la infobesidad (obsesión por consultar e-mails de manera repetitiva).
Según un estudio desarrollado por Adecco los trabajadores pierden hasta 10 horas al mes en distracciones relacionadas con el uso de redes sociales y apps lo cual se traduce en la pérdida de un total de 13 días laborables al año.
Quizás, lo importante sería no olvidar darle prioridad a los espacios. Sin duda, hay lugares y momentos que deben ser sagrados para cada persona, por ejemplo el lugar de trabajo, de estudio o una reunión familiar.
No está mal escuchar música mientras se corre o revisar en el celular el mail o WhatsApp cuando es algo urgente, pero es nuestra responsabilidad no pasarnos de rosca y desatender lo importante.

En el mundo actual la concentración es poco valorada porque, básicamente, ya es imposible concentrarse, a menos que se dedique a ello la fuerza de voluntad necesaria como para desconectarse de todos los dispositivos electrónicos al menos por un rato.

Una excelente alternativa para evitar que el móvil nos distraiga es quitar el sonido y la vibración hasta dejar el dispositivo en completo mute.

El uso del celular ya se ha vuelto una adicción y, sin darnos cuenta, nos perdemos de algunas cosas importantes que suceden en la vida real. Una comida, una reunión, los amigos, la familia, nada pareciera ser suficiente para dejar el dispositivo de lado.


