
¿Escucharon alguna vez eso de que los gatos siempre caen de pie? Bueno, parece que en Apple han patentado un sistema que produce un efecto similar con el que pretenden reducir el daño que las inevitables caídas causan a los terminales.
La compañía Apple lleva tres años trabajando en un sistema que proteja sus dispositivos móviles, los populares iPhone, de las caídas.
La Oficina de Patentes de Estados Unidos ha registrado un sistema presentado por la empresa californiana que evita que los teléfonos sufran daños en sus partes más sensibles si se caen.
Una de las causas más frecuentes de daños en un smartphone o tablet son las caídas, a pesar de que los dispositivos están cada vez mejor protegidos. Un ejemplo claro es el nuevo cristal de Corning, Gorilla Glass 4 cuya resistencia a las caídas es muy superior. Aun así, es imposible evitar que una de estas veces que el terminal cae al suelo, lo haga de mala forma y la pantalla acabe rompiéndose u cause otros desperfectos.
Apple tiene una fórmula innovadora para acabar con este problema, o al menos una idea que podría servir para evitar la gran mayoría de estos incidentes.
El invento se basa en un sistema que cambia el punto de gravedad del teléfono, gracias a un sensor que monitoriza, en muy poco tiempo, el movimiento del aparato y su posición, de manera que quedan registradas la velocidad de la caída y el tiempo que queda hasta el impacto con el suelo.
Estos datos activan un pequeño motor vibratorio en el teléfono que hace que el iPhone gire para que caiga en una zona que estará más protegida y que no será ni la pantalla ni la cámara de fotos.
En resumen, el documento de la patente describe un mecanismo por el cual, dicho sistema sería capaz de estimar el punto de impacto del dispositivo en caso de caída y lo más sorprendente, corregir la posición en el aire de forma que acabe golpeando la zona más favorable para que los daños después del incidente sean mínimos.
Está previsto que Apple incluya este sistema en sus teléfonos en el año 2017. Y para llevarlo a cabo, y esto es lo mejor, no haría falta incluir nuevas piezas sino que utilizarían algunas de las que ya equipan los smartphones y tablets actuales. Utilizaría los sensores, acelerómetro, giroscopio y GPS para saber la posición inicial, a estos se les podrían fácilmente unir otros específicos
como ultrasonidos que mejorarían los resultados. El procesador debería de monitorizar esta información, de tal manera que su respuesta será rápida y precisa en caso de que ocurra, el tiempo de respuesta será crucial para que todo funcione correctamente.
La segunda parte del proceso sería la más compleja. Cuando gracias a este sistema de alerta se detecta que el dispositivo está en caída libre, rápidos sobre la velocidad, orientación y tiempo estimado de impacto, comparando los datos con unas referencias almacenadas en la memoria del dispositivo que dan como resultado la respuesta.
El ejemplo utiliza un motor de masa excéntrica para variar la posición, pero lo cierto es que el motor de vibración que todos incluyen sería suficiente. Este sería accionado a una velocidad determinada de forma que se modifique el ángulo de caída y a ser posible acabe aterrizando con el lateral o la parte posterior, zonas normalmente más seguras. Incluso podría sobreprotegerse una de estas zonas, de forma que el riesgo sea mínimo. Una gran idea, aunque lo difícil será llevarla a cabo, ¿será una de las sorpresas del sucesor del iPhone 6?
Por supuesto, esto no va a ser una licencia para dejar caer los iPhone alegremente pero, si alguna vez llegan a instalarlo (que esa es otra cosa, patentar no equivale a fabricar), en Apple le van a dar una alegría a los más torpes y a los más desafortunados.

Apple patenta un sistema para que el iPhone gire cuando caiga y no pueda romperse. Cambiará el punto de gravedad del teléfono para proteger las partes más sensibles del teléfono.

El invento de Apple se basa en un sensor que monitoriza el movimiento del aparato y su posición, lo que le permite medir la velocidad de la caída y el tiempo hasta el impacto.

El concepto de Apple se llama “Mecanismo de protección para dispositivos electrónicos” y está diseñado para proteger los dispositivos que caigan, un problema con el que están familiarizados los iPhones, el más exitoso (y frágil) de los dispositivos del catálogo de la marca.


