
Si bien las Google Glass todavía no están disponibles para el público en general, poco a poco se van introduciendo cada vez más en la sociedad, ocasionando algunas escenas "curiosas". Como es el caso de Cecilia Abadie, la primera persona multada por conducir mientras llevaba el dispositivo puesto.
A sus 44 años, Cecilia Adabie, uruguaya residente en USA y naturalizada estadounidense, se convirtió en la primera persona en ser multada por manejar usando Google Glass, las gafas inteligentes de la empresa de Mountain View.
El 29 de octubre de 2013, la mujer conducía su auto por la ciudad de San Diego, en el estado de California en los Estados Unidos, cuando la policía detuvo su marcha por circular a una velocidad superior a la permitida. Sin embargo, esa no fue la única infracción de Abadie, desarrolladora de aplicaciones web y móviles, ya que también tenía sus Google Glass puestas.
Además de multarla por exceso de velocidad, el policía consideró que la mujer estaba violando la Sección 27602 del Código Vehicular de California, que impide a los automovilistas manejar sus vehículos con televisión, monitor, pantalla de video o similares que "reproduzcan aplicaciones de entretenimiento o negocios" y les sean visibles mientras conducen. Así, según consta en la multa que le otorgó, la mujer se encontraba "manejando con un monitor visible al conductor (Google Glass)".
Abadie, quien publicó la imagen de la multa en su perfil en Google+, sostuvo que el dispositivo estaba apagado en el momento en que fue multada por la policía y, según explicó, el oficial le dijo que Glass le bloqueaba la visión.
Podía haberlo dejado ahí: pagar la multa y olvidarlo. Pero, como "pionera" de este producto sintió la necesidad de luchar por sus derechos y la utilidad real de este tipo de dispositivos.
Su abogado, William Concidine, reafirmó que las gafas no estaban encendidas cuando estaba manejando, pero se activaron cuando alzó la vista hacia el oficial. También dijo que el reglamento que se indica en la citación se aplica a las pantallas de video en los vehículos y no es relevante para la tecnología móvil, como las Google Glass. Además, defendió a Cecilia diciendo que "no es ilegal conducir con las gafas puestas", al tiempo que recordó que este invento del gigante tecnológico no existía cuando se redactó el código de circulación del estado.
Google, por su parte, ya tenía planes para llevar a Glass, recientemente rediseñados, a los autos. En agosto se conoció que la empresa de Mountain View trabajaba junto a Mercedes Benz para mejorar la navegación de los usuarios tanto dentro como fuera del vehículo.
Si bien las gafas, por el momento (se espera que salgan al mercado hacia mediados o fines de 2014), no están a la venta al público masivo, sino que solamente aquellos que se registraron para el programa Explorer, además de los ganadores de los sorteos que realizó Google vía Twitter, pudieron acceder a la primera versión del dispositivo. Pero la acusada, Cecilia Abadie, fue una de los cerca de 30 mil "exploradores" que recibieron el dispositivo como parte de una prueba, antes de estar disponible a gran escala este año.
Lo cierto es que este insólito caso ha captado la atención de todo el país y ha suscitado un debate en torno a
si las gafas de Google, que se activan con la voz y tienen una pantalla en el lado del ojo derecho, pueden distraer al conductor y, por tanto, ser peligrosas al volante.
De este modo, vemos como el gadget puede generar una cierta psicosis. La comodidad que proporcionan las Google Glass, en muchas ocasiones, podría traer problemas a sus usuarios, causados por la "invisibilidad operacional" que propone. Es así como lo ocurrido toca un tema de candente actualidad: el uso de la tecnología y el acto de conducir un vehículo.
Por ejemplo el caso de Reino Unido, donde han decidido que el uso de Google Glass y conducir, son incompatibles. Se han reafirmado en la prohibición de su utilización debido a que la experiencia no es la misma que con los heads-up display que ya disponen los coches, en la que no tenemos que apartar la vista de la carretera. Según explican, el punto de enfoque hacia la pantalla, podría hacernos perder de vista lo importante.
Por ello, el Departamento de Transporte de Reino Unido se ha pronunciado públicamente, informando de su preocupación por el uso de este tipo de dispositivos, recordando que hay bastantes leyes que lo penalizan y asegurando que la Policía estará pendiente de ello.
A Reino Unido parece que le seguirán los Estados Unidos, que tampoco ven muy claro el uso conjunto de las tecnologías de navegación tradicionales, con las gafas. A raíz de los sucedido con Abadie, los legisladores en al menos tres estados de USA (Delaware, Nueva Jersey y Virginia Occidental) han presentado proyectos de ley que prohibirían expresamente conducir con las gafas de Google.
Por su parte, Chris Dale, un portavoz del gigante de la tecnología, dijo que no tenía conocimiento de ningún otro tipo de infracción o multa emitidas por conducir con las Google Glass. Por lo que, la ahora exonerada usuaria de los anteojos digitales, sería la primera persona en recibir un citatorio judicial por usar este dispositivo al conducir.
En su página web, Google dice esto sobre el uso del dispositivo al manejar: "Lea y cumpla con la ley. Por encima de todo, incluso cuando usted está cumpliendo la ley, no se haga daño ni a los demás al no prestar atención a la carretera".
Final feliz
Finalmente, el caso fue desestimado el 17 de enero por el comisionado John Blair, quien determinó que no existen pruebas suficientes para asegurar que Cecilia Abadie manejaba con las Google Glass encendidas en el momento de ser detenida por un agente de tránsito.
"No hay testimonio de que estuviesen encendidas o en uso mientras la señorita Abadie conducía", aseguró Blair durante la audiencia. La empresaria del sector tecnológico, también fue declarada inocente de manejar a exceso de velocidad.

Un cine llama al FBI porque un espectador lleva las Google Glass
Pero el de Cecilia, no es el primer caso de controversia con relación a este dispositivo. Hay que reconocer que las Google Glass no dejan indiferente a nadie, algo que puede acabar ocasionando muchas "situaciones incómodas".
Como es la historia de un usuario que llevaba utilizando las gafas ininterrumpidamente durante dos meses. Durante ese tiempo, no tuvo ningún problema, pero su suerte cambió cuando decidió ir al cine con su esposa.
Esta persona usa gafas por "prescripción médica" (a las que tiene adjuntadas las Google Glass). Apagó el
dispositivo para evitar distracciones, pero, obviamente, mantuvo las gafas puestas para ver la película. Una hora más tarde notó como sacudían su asiento y una persona le ponía una especie de insignia delante de su cara, retirándole las gafas y pidiéndole que le acompañara.
De la vergüenza inicial pasó a la preocupación. Un grupo de entre 5 y 10 miembros del FBI acabaron pidiendo que vaciara el contenido personal de sus Google Glass en un portátil, para así comprobar su inocencia. Como vemos, lo que parecía ser una tarde de entretenimiento acabó siendo una especie de pesadilla.
Finalmente, lo dejaron libre tras comprobar que en el contenido de la memoria interna no se había grabado nada.
De cara al futuro
Lo cierto es que las Google Glass lograron, sin encontrarse a la venta todavía, instalarse como el gadget que revolucionará el mundo de la tecnología en los próximos años.
Las lentes de realidad aumentada permiten grabar o transmitir videos en vivo y tomar fotos con un simple gesto, funciones que pusieron en alerta a todos los sistemas de seguridad.
El Congreso de Estados Unidos pidió detalles sobre cómo Google manejará la privacidad de las personas que no utilizarán las gafas y, si va a incluir el reconocimiento facial.
A pesar de estos casos, existen multitud de usos posibles que son beneficiosos para el ser humano. Las Google Glass permiten acceder a información sin necesidad de utilizar nuestras manos, algo que puede ser muy útil para médicos, bomberos, deportistas, etc.
En fin, lo único que falta es que la sociedad acabe de aceptar este tipo de tecnología y se encuentre una manera lógica para regularla.
FUENTES:







Las Google Glass no solo despiertan temor en las autoridades, muchos usuarios temen que su privacidad disminuya al poder ser grabados sin su consentimiento.

Todas las posibilidades que abre este nuevo tipo de gadget provocan temor, también, en muchos empresarios que ya anunciaron que prohibirán su uso a los empleados y a cualquiera dentro de sus negocios.


