
Se acercan las fiestas y las ventas a través de Internet tendrán, como cada año, un importante crecimiento. Si bien esta metodología de compras es muy utilizada en todo el mundo, algunos consumidores desconfían, todavía, de realizar adquisiciones a través de este medio. Las razones son varias. Unos apelan al desconocimiento, otros argumentan que no confían en los sistemas de pago y/o justifican su rechazo reconociendo su incertidumbre por los sistemas de envío. Sin embargo, comprar por Internet no conlleva grandes diferencias con respecto al consumo en los canales tradicionales. Tan sólo se deben seguir los consejos que veremos hoy.
Entre los beneficios que la compra electrónica supone para los consumidores destacan el evitarse desplazamientos
incómodos, la ampliación de la disponibilidad de ofertas para hacer una comparativa del producto o servicio que queremos, o la obtención de precios más ventajosos.
Sin embargo, la pérdida de la capacidad de visualizar el producto físicamente, la existencia de posibles dificultades para mostrar nuestra disconformidad con el producto una vez que este ha llegado, el miedo a ser víctima de un fraude, o el desconocimiento sobre los métodos de pago en las transacciones electrónicas, son algunos de los frenos a los que actualmente se enfrenta este tipo de comercio.
Si hay una premisa a la hora de hacer una compra segura a través de Internet es la de estar bien informado: informarse sobre a quién se está comprando, es decir, quién está detrás de una página web de venta o prestación de servicio, es un primer paso para asegurarse de que no seremos víctimas de ningún tipo de estafa.
Así, la primera recomendación es cerciorarnos de los datos de la empresa: nombre o denominación social, dirección, teléfono, NIF, datos de inscripción en el registro mercantil… Estos deben aparecer obligatoriamente en la página web y, ante la duda, hay que evitar comprar en sitios donde no aparece una dirección física o donde la única forma de contacto es a través de un móvil.
Un segundo paso es comprobar las condiciones de la compra: plazos de entrega, formas de pago, política de devolución, características del producto o servicio… Y al mismo tiempo pensar bien qué implicaciones pueden tener esas condiciones.
Una vez que ya se ha decidido comprar, se aconseja leer atentamente las condiciones generales del contrato, ya que cuando marquemos una casilla aceptando las condiciones es como si firmáramos cualquier tipo de contrato.
Lo más conveniente es hacer una lectura atenta y guardar e imprimir una copia. Antes de esto, sin embargo, debemos repasar el resumen de la compra, el precio total (con especial atención a los gastos de envío o a cualquier otro concepto que no venga especificado) y vigilar que los datos personales que introduzcamos sean los estrictamente necesarios para la transacción. Con ello evitaremos "spam" (correo basura) o llamadas telefónicas indeseadas.
Recuerden que a la hora de introducir nuestros datos en la web debemos tener presente la política de privacidad del sitio. Las empresas están obligadas a informar sobre la finalidad de estos datos y tienen que dar la opción de corregirlos o cancelarlos. Tampoco pueden ceder esos datos a terceros sin nuestro consentimiento expreso. En cualquier caso, esta política de privacidad debe estar claramente publicada en la web.
Para comprobar que una página web es segura, los expertos aconsejan que nos fijemos en lo siguiente:
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En la barra del navegador tiene que aparecer la secuencia "https://", donde la "s" indica que se trata de un sitio seguro.
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Una conexión a una página segura también se confirma con la aparición de un candado en la parte superior derecha o al lado de la dirección web.
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Además, hay que evitar entrar en sitios de compras mediante un enlace que llegua a través del correo electrónico, aunque
este sea de un remitente conocido. Lo mejor es llegar al sitio web a través de algún buscador o directamente introduciendo la dirección de la empresa en la barra de herramientas.
¿Por qué comprar online?
La opción de comprar online, actualmente, es sin dudas una forma muy popular de conseguir lo que nos gusta o necesitamos. Esta popularidad la ha ido ganando poco a poco y se debe a la gran cantidad de beneficios que tiene para los usuarios, como por ejemplo los siguientes:
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Permite comprar desde casa o desde el sitio en el cual estemos. Solo debemos tener conexión a Internet y un dispositivo para navegar.
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Además, al comprar online uno de los beneficios que se puede tener es el de contar con variedad de formas de pago. Normalmente las tiendas ofrecen a sus clientes la posibilidad de pago con tarjetas crédito o débito y algunas en contra entrega.
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Así mismo destaca de esta compra que generalmente dan el envío de manera gratuita.
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Finalmente no podemos terminar de hablar de las razones para comprar en las tiendas online sin decir que en la mayoría de ellas, generalmente, se pueden encontrar descuentos para aprovechar, que no se encuentran en las tiendas físicas de la misma marca.
Derechos como consumidor al comprar online
Cada vez son más las personas que deciden comprar sus regalos navideños online, sin ser conscientes de algunos de los peligros que supone este hecho si no se hace correctamente.
Es por ello que Kelisto.es ha elaborado una guía de consejos para que los consumidores conozcan todos sus derechos:
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IDENTIFICACIÓN DEL VENDEDOR: Como vimos más arriba, las empresas de comercio electrónico tienen la obligación legal de publicar en su página web los datos referentes a su denominación social, NIF, dirección postal y datos de contacto. Sin embargo, cuando compramos a través de plataformas como eBay, Mercado Libre o similares, donde las transacciones se realizan entre particulares, es importante mirar las calificaciones del vendedor y las opiniones de otros usuarios. Conocer su reputación en la plataforma puede proporcionar cierta garantía de cómo se efectuará el proceso de compra. En caso de duda, lo mejor es comunicarse con el vendedor a través de sus datos de contacto.
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TRANSACCIÓN SEGURA: Cuando compramos a través de Internet, debemos tomar las mismas precauciones de seguridad que cuando hacemos transacciones bancarias, es decir, usar conexiones seguras y tener un software de seguridad o antivirus instalado en el dispositivo desde el que efectuamos la compra.
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FORMAS DE PAGO: La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios prohíbe que nos cobren cargos adicionales por el uso de un método de pago específico. La tienda online debe dar la opción de pagar de la forma que más nos convenga (con tarjeta de crédito o débito, por transferencia bancaria, PayPal) sin que esto implique un coste extra. Nunca se
deben compartir datos bancarios a través de correos electrónicos con la tienda online, ni suministrar el PIN o clave de seguridad; aunque sí es frecuente que se solicite el número de seguridad de la tarjeta (CVV), que se encuentra al dorso de la misma. -
PLAZOS Y CONDICIONES DE ENTREGA: Las condiciones de entrega deben especificarse claramente durante el proceso de compra. Si no se hiciera, el usuario debe saber que el plazo máximo de entrega de un producto comprado a través de Internet es de 30 días. Si el vendedor no puede cumplir con el periodo prometido, tiene la obligación de notificárselo. Entonces el comprador puede decidir si sigue adelante con la operación o si desiste sin coste adicional. En este caso, el vendedor está obligado a devolver de manera inmediata el dinero correspondiente. La Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios establece que, en caso de retraso injustificado, el usuario podrá reclamar que se le pague el doble de la suma adeudada.
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DEVOLUCIONES Y DESISTIMIENTO: La Ley protege el derecho del comprador a desistir de la compra en el plazo de los 14 días siguientes a la recepción del producto o a la contratación de un servicio. Dentro de ese período, no hay que dar ninguna justificación sobre la voluntad de devolver el producto. En caso de que la información sobre desistimiento no esté disponible en la web, o no se haya comunicado al hacer la compra, el plazo para desistir se amplía hasta 12 meses sin que implique penalización o gastos adicionales. Si en el proceso de compra no se establece claramente que en caso de devolución los gastos de envío corren por parte del comprador, el vendedor tendrá que hacerse cargo de los mismos.
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GARANTÍAS: Cuando hacemos una compra a través de Internet, los productos o bienes adquiridos están protegidos por las mismas garantías que se hubiesen sido comprados en una tienda o comercio físico. Al recibir un producto, debemos
comprobar el estado en que llega el paquete y tratar de verificar que no esté golpeado o haya podido ser dañado en el proceso de envío. Si así lo fuera, puedes devolverlo indicando el motivo o firmar el acuse de recibo del mensajero dejando constancia escrita de que presenta daños exteriores visibles.
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CÓMO REALIZAR UN RECLAMO: Si se tiene algún problema, el primer paso es tratar de resolverlo con el vendedor a través de su servicio de atención al cliente. Si no se llega a una solución, se puede llevar el caso a las instancias encargadas de mediar por nuestros derechos como la Oficina de Defensa al Consumidor. Ahora bien, si hemos sido víctimas de un delito en Internet debemos hacer la denuncia en la comisaría de Policía.
En resumen, como pueden ver adquirir un producto a través de Internet puede ser un proceso sencillo y seguro.
Tengan en cuenta estas recomendaciones y saquen el máximo partido a sus compras online.
Pronto descubrirán que esta actividad es una más de sus vidas cotidianas.
FUENTES:

El comercio electrónico o "e-commerce" supone la compra y venta de bienes y servicios a través de Internet u otras redes informáticas. Es una fórmula de comercio a distancia cada vez más extendida debido al auge de las tecnologías y puede suponer importantes beneficios para los consumidores.

El consumidor que elige el comercio electrónico para realizar cualquier tipo de compra o solicitud de un servicio, debe saber que tiene los mismos derechos que si decide hacer la compra en una tienda física.

Cada vez más compradores realizan la compra en el lugar donde más aprenden sobre el producto que quieren comprar, a la vez que exigen buenas imágenes en las que se pueda hacer zoom, vídeos explicativos o comentarios de otros usuarios, entre otros detalles.

Ante los precios ridículamente atractivos lo mejor es desconfiar: puede tratarse un error o de un fraude. Ante esto, lo mejor es buscar referencias del vendedor antes de hacer el pago para evitar ser víctima de un estafador.

La empresa que venda a través de Internet tiene que ofrecer información sobre su personalidad jurídica, los productos y servicios que ofrece, las modalidades de pago, los plazos y formas de entrega, la política de devoluciones y el derecho a desistimiento. Una vez efectuada la compra tiene la obligación de informar de todos los detalles de ésta y de los derechos que adquiere el comprador por escrito o por correo electrónico.

El derecho de desistimiento es inapelable, el consumidor puede desistir de su compra dentro de los 14 sin ser penalizado. Este derecho sólo desaparece por ciertas características del producto (si es personalizado, si se deteriora o caduca, si es duplicable, caso de música o software, o si tiene un precio oscilante). El vendedor debe devolver el precio del producto en un máximo de 30 días, si no el consumidor puede exigir el doble del valor y posibles daños y perjuicios.


