

Los avances en la medicina van de la mano con la tecnología. Es así que existen inventos sorprendentes capaces de mejorar la vida de muchas personas. Hoy hablaremos de uno de esos inventos que lleva la delantera con usos cada vez más amplios: las impresoras 3D.
Las impresoras 3D son una tecnología muy lejana, siendo realistas, para un usuario común pensar en ellas es algo utópico, pero esto no impide que continúen su evolución en otros sectores en los que incluso sobrepasan por mucho la idea original.
Así nos encontramos, por ejemplo, con una impresora 3D que es un equipo desarrollado en la Universidad de Nottingham en Inglaterra, capaz de crear huesos perfectos a través del uso de células madre, que pueden ser utilizados para remplazar los huesos faltantes o defectuosos en nuestro cuerpo.
Bajo el nombre de 3D Bioprinter, esta impresora es capaz de analizar el hueso defectuoso o el área complicada, para luego generar un remplazo completo y correcto, utilizando para ello células madre humanas obtenidas de adultos.
Para imprimir los huesos, se utilizan polímeros conocidos como poliácidos lácticos. Con ellos se crea la estructura dura del hueso. Eso se suma el uso de alginatos que, en forma de gel, actúan en forma de colchón para las células que se adhieren al hueso.
Se requiere realizar varias tareas divididas en etapas: 
Primero, se crea una imagen de la zona faltante del hueso o el defecto óseo, que luego se transmite a la computadora para crear un modelo.
A partir de ese modelo, se diseña el hueso que es necesario imprimir.
Finalmente, el hueso impreso en 3D se implanta en el cuerpo del paciente y, al cabo de tres meses, el molde que se utilizó para generar el hueso se degrada, quedando completamente integrado y unido el cuerpo.
Pero el desarrollo de huesos mediante tecnología 3D no es nada nuevo, antes se logró reconstruir estructuras faciales con huesos ”impresos”, pero sin el uso de células madre.
En un futuro, el Bioprinting podría ser uno de los adelantos más notables de la tecnología y la medicina de los últimos años, pues gracias a ella se podría revolucionar el tema de los trasplantes de órganos (consiguiendo compatibilidad perfecta y evitando el rieso de rechazo) o devolverle la esperanza a las personas que han perdido alguna extremidad o sean víctimas de accidentes como quemaduras.
Si bien es cierto que esta tecnología todavía no podría asegurar solucionar la problemática de las largas listas de candidatos a un trasplante, ya que al momento es muy pero muy cara y tiene poco tiempo integrada al mundo de la investigación, las ventajas de que el bioprinting siga creciendo y se aleje cada vez más de la ficción para convertirse en una alternativa real son enormes y de un valor incalculable, pues significa que muchas personas podrán recuperar la vida que un día les fue arrebatada sin la necesidad de tener tratamientos largos y medicamentos costosos y como mencionamos antes, con mayores probabilidades de éxito.


El bioprinting, básicamente, es recrear cualquier tipo de órgano con células tomadas del mismo individuo dentro de hidrogel después de crear un modelo en capas y posteriormente enviarlo a la impresora 3D, donde la la máquina se encargará del resto del trabajo.


