Por un lado el desembarco de smartphones con cámaras de gran calidad, por el otro el creciente uso de las redes sociales hace que la principal motivación de tomar fotos sea compartirlas y por ello al usuario le importa más lo fácil que sea pasar las fotos a Facebook que la calidad del objetivo. Resultado: cada vez son más los que deciden que con un único aparato para captar sus recuerdos alcanza y así la tendencia es sustituir cámaras fotográficas por smartphones.

     Llevarse las manos al bolsillo y congelar un momento es un hábito cada vez más frecuente pero, gracias a la telefonía móvil de última generación y a las redes sociales, es casi una adicción para muchos usuarios que deciden "jubilar" sus cámaras fotográficas tradicionales y optan por los smartphones que brindan todo en uno: conectividad, acceso directo a las redes, alta calidad de las fotografías y la comodidad de llevar toda la tecnología en el bolsillo.

Un análisis del portal ShoppyDoo concluye con un dato significativo: los usuarios están siguiendo una clara tendencia en su intención de compra: la de sustituir las cámaras digitales por smartphones y hacerlo por varios motivos, aunque destaca el de participar en redes sociales.

El creciente uso de los medios sociales acentúa la tendencia. La inmediatez que aportan los smartphones es un punto a su favor, sobre todo con la proliferación en el uso de redes como Twitter o Facebook. Además, el aumento de redes gráficas como Pinterest, Instagram o Flickr ha hecho de los smartphones las herramientas perfectas.

La decisión del comprador confirma la tendencia de que los "móviles inteligentes" no solo son líderes en su sector específico, sino que empiezan a ocupar una parte representativa en otros como el fotográfico.

Esta conclusión se deduce de un análisis en el que la plataforma cruza los datos de usuarios que realizan búsquedas en estas categorías y comparan los productos en los que se muestra mayor interés. En este caso el análisis ha sido realizado en una muestra mayor de 200.000 usuarios.

Michael Leinster, country manager de la compañía en España, explica el resultado señalando que “la tendencia es usar el smartphone para todo: son sencillos y prácticos. Los fabricantes conocen estas ventajas e incorporan mayores prestaciones a los productos. Es fácil entender por qué no sólo copan el mercado de la telefonía, sino muchos otros como el fotográfico o las conexiones a Internet”.

Ante la supremacía de las cámaras de los móviles, las empresas y  fabricantes de cámaras fotográficas están haciendo sus "jugadas" para levantar el sector, orientando sus esfuerzos en crear funciones que conviertan a tus imágenes en fotografías distintivas.

El declive de las cámaras fotográficas es cada vez más rápido porque los teléfonos cada vez integran mejores cámaras, tanto es así que la más popular en Flickr no es otra que el iPhone. Además hoy en día se comparten y toman más imágenes que nunca y los móviles pueden hacer todo esto directamente y procesar las imágenes con infinitas apps como la popular Instagram, algo que las cámaras convencionales no pueden hacer, aunque hay ya dispositivos como el Samsung Galaxy Camera que es básicamente un híbrido entre una cámara y un móvil Android y que puede subir las fotos a las redes sociales directamente gracias a su conexión 3G.

Por otro lado, también hay ya numerosas cámaras que gracias a su conexión Wi-Fi se pueden configurar para subir las fotos a redes sociales como Facebook o Twitter, y muchas empiezan a integrar efectos especiales al estilo Instagram para dar un aspecto retro o distinto a tus fotos.

Pero lejos de «matar» al mundo de la fotografía, los móviles han logrado aficionarnos más que nunca a la imagen y junto con los avances en facilidad de uso, han conseguido que se vendan más cámaras réflex que nunca. Curiosamente, según un estudio de Sony, dos de cada tres usuarios de una cámara réflex la usa únicamente en el modo automático.

Lado salvaje

Además de animarnos a adquirir una cámara de elevadas prestaciones, las redes sociales y los smartphones han provocado que queramos compartir experiencias que van más allá de lo habitual. Ya no nos conformamos con las fotos convencionales de unas vacaciones o de nuestro ocio «normal» sino que queremos también mostrar nuestro lado más salvaje e interesante. Así, la foto delante del monumento de turno ha dado paso a fotos y vídeos de un descenso en bicicleta de montaña, una tarde haciendo surf o imágenes subacuáticas que no podemos hacer con nuestro smartphone ni con las cámaras convencionales.

De forma paralela, los fabricantes también están buscando nuevas formas de hacer atractivas sus cámaras de fotografía y vídeo y así están apareciendo nuevos modelos especializados en facetas que se salen de lo habitual.

El universo es muy amplio y podes encontrar desde las cada día más populares cámaras deportivas, que se anclan en cualquier lugar (un casco, una bicicleta, una tabla de surf o snowboard, etc); las cámaras para aventura y deporte, de forma más convencional, que podes sumergir y están pensadas para soportar golpes y otras inclemencias; hasta toda una variedad de cámaras no convencionales que van desde las cámaras espía en gafas, los binoculares con cámara para observar la naturaleza, o las cámaras integradas en helicópteros o «drones» que te permiten tomar películas e imágenes desde lugares y puntos de vista hasta hoy impensables.

Una de las cosas que ha demostrado el éxito de la GoPro es que los usuarios demandan un mínimo de calidad en este tipo de cámaras y es un mínimo bastante elevado, es decir: nada por debajo del full HD 1.080 P y además exigen en muchos casos características extra como la posibilidad de grabar a un elevado ratio de fotogramas para después ralentizar las imágenes.

La GoPro Hero3 Black edition es sin duda la «bestia negra» de estas cámaras de acción. No es exactamente económica (unos 380 euros en Amazon), pero es sumergible hasta 60 metros, puede capturar vídeo 4K a 15 fotogramas por segundo (suficiente para, por ejemplo integrar en vídeos para Internet), y hasta vídeo en calidad 2,7K (con resolución de 2.704 x 1.524 píxeles, superior al Full HD) a 30 fotogramas.

Para hacer tomas a velocidad lenta puede grabar en Full HD a 60 fotogramas o incluso a 120 fotogramas a resolución 720p (eso significa que podes ralentizar después la película a un cuarto de su velocidad y obtener películas a cámara lenta de gran calidad). Además, aunque tiene una lente fija, tiene una gran luminosidad (f2.8) y el sensor ha sido optimizado también para mejorar la respuesta en condiciones de poca luz. Por si fuera poco, aunque ni siquiera tiene una pantalla para ver las grabaciones, cuenta con conexión Wi-Fi y podes controlar la cámara con una App desde tu smartphone.

El éxito de la GoPro viene también dado por su carácter modular, que hace más económico el primer acceso a la cámara. Como hemos comentado, no tiene una pantalla para ver las fotos o vídeos, si queres esta función podes comprar la pantalla externa por unos 90 euros) y sólo tiene un pequeño panel LCD de control. Del mismo modo, podes comprarle accesorios como el disparador remoto, o carcasas específicas, pero sobre todo lo que tenes son innumerables accesorios para montar la cámara en casi cualquier lugar que se te ocurra, desde una tabla de surf, un casco, etc. o para llevarla sujeta en el pecho o en la muñeca.

Por supuesto, la GoPro no es la única cámara de este tipo y, aunque con menos éxito, hay multitud de fabricantes como JVC, Sony, Panasonic, Polaroid, Rollei, etc que ofrecen cámaras de acción a precios que van desde unos 60 euros hasta unos 250 euros.

Cámaras de aventura

Otro tipo de cámaras que han encontrado un hueco en el que resistir son las cámaras para aventura, derivadas de las cámaras compactas que adoptan carcasas más o menos resistentes y estancas.

Aunque en este caso están más orientadas a fotografía, por supuesto, pueden grabar vídeo Full HD y algunas, como la Nikon AW110 incluyen ya directamente un GPS, no sólo para que tus imágenes salgan con la localización geográfica añadida a los datos del archivo, sino que puede mostrar un mapa con puntos de interés en los que tomar imágenes.

Este modelo de Nikon ronda los 300 euros, pero el fabricante está ofreciendo cámaras resistentes y sumergibles hasta 5 metros, como la Coolpix S31, que cuestan poco más de 100 euros, de manera que ya no tenes excusa para hacer fotos aburridas estas vacaciones. Por supuesto, casi todos los grandes fabricantes cuentan con alguna familia o modelo de cámara compacta para aventura como Olympus con su serie “Though”, Fujifilm con sus modelos XP o Panasonic con sus Lumix FT.

Mirando las estrellas y espiando

Una de las cámaras más curiosas creadas para cubrir un nicho distinto es la Canon EOS 60Da, un modelo derivado de las réflex convencionales del fabricante en el que se han integrado filtros especiales y una electrónica diseñadas para la fotografía de astros. Además, este modelo tiene accesorios muy interesantes como un cargador para alimentar la cámara de manera ininterrumpida (algo muy interesante en astrofotografía) y funciones especiales para fotografías a intervalos (time lapse) o exposiciones de muy larga duración, ideales para fotografiar estrellas, nebulosas y otros cuerpos celestes.

Una de las consecuencias de los avances en imagen digital no es sólo que los smartphones integren cámaras de gran calidad, sino que se pueden incorporar cámaras de alta resolución en todo tipo de objetos y dispositivos.

Así, hoy los «espías» lo tienen más fácil que nunca porque se pueden esconder cámaras en relojes, bolígrafos, en unas gafas de sol, o en un helicóptero de juguete… Algunas de estas cámaras, se emplean también como cámaras de acción, o sencillamente para conseguir grabaciones con un punto de vista distinto.

Uno de los dispositivos de este tipo más populares es el Parrot AR.Drone 2.0, un helicóptero de juguete con cuatro hélices que se pilota desde el iPhone o desde cualquier smartphone. La gracia del AR.Drone 2.0 no es sólo que integra una cámara, sino que incluye un apartado específico en la app que se usa para pilotar que está especialmente encaminada a grabar películas con el cuadricóptero. Las aplicaciones son infinitas y se puede usar desde para espiar a los vecinos, hasta para grabar animales salvajes a los que no te apetece acercarte en persona o para llevar a cabo tomas que con una cámara normal serían muy difíciles o imposibles de llevar a cabo sin un equipo de grúas al estilo de Hollywood. La cámara del AR.Drone 2.0 ya proporciona una calidad bastante interesante (720p), pero si no te resulta suficiente, algunos intrépidos se han atrevido incluso a montar una cámara GoPro en el helicóptero de Parrot con un kit de piezas fabricadas en una impresora 3D para aprovechar las mayores capacidades de esta cámara.

Y más...

Como comentábamos, la imaginación de los fabricantes es muy grande y el número de nichos es ciertamente amplio, así que no es de extrañar que puedas encontrar cámaras en cualquier dispositivo electrónico y para las tareas más concretas que podas imaginar, desde cámaras 3D (que tan de moda estaban hace tres años y que han ido cayendo en el olvido), cámaras para tomar panorámicas en un solo disparo, prismáticos con cámara para grabar vida animal, cámaras y adaptadores para telescopios, cámaras en los juguetes de los niños, en los televisores para usar videoconferencia, cámaras que se integran en la ropa o se camuflan en objetos como relojes o bolígrafos…

Así, lo complicado va a ser en el futuro encontrar algún dispositivo que no lleve cámara y algún lugar en el que estemos a salvo de la mirada de una de estas cámaras, de modo que, por si acaso… sonreí.

 

Grandes empresas, famosas por la calidad de sus cámaras, como Sony, Canon o Nikon se están viendo muy afectadas por esta tendencia y seguramente tendrán que centrarse en el mercado fotográfico profesional porque el tradicional está dejando clara su predilección por las cámaras de los smartphones.

 

La estrategia defensiva de las cámaras se sitúa, más que en la comunicación, en el producto. Los avances tecnológicos pretenden dar vuelta a la situación, defendiendo que un móvil no ofrece la misma calidad de imagen pero que, en cambio, una cámara sí puede permitir compartir contenido.

Un estudio de Samsung afirma que para el año 2014 la mitad de las cámaras de fotos que se vendan contarán con conectividad WiFi. Este dato da una idea de la importancia que han tomado las redes sociales en el mundo de la fotografía no profesional. 

 

 

En los próximos años veremos cámaras superconectadas: WiFi, Bluetooth y todo lo que se les ocurra para darle salida rápida a las fotos en el redes sociales. Cámaras sencillas de utilizar y con posibilidad de editar las fotos en el momento. Las mejoras técnicas más avanzadas: sensibilidad, profundidad de campo o rango dinámico se quedarán para las cámaras avanzadas. Un sector muy diferente en que lo usuarios no tienen tanto interés en compartir las fotos a gran velocidad sino, más bien, en buscar la máxima calidad en la foto.